El mundo de los tatuajes electrónicos sigue aportando importantes novedades para el ámbito de la salud. Después de la aparición de tatuajes que monitorean diversos signos vitales de forma similar a las pulseras inteligentes, ahora un grupo de científicos de la Universidad de Tel Aviv, en Israel, han desarrollado un tatuaje facial que se usará para supervisar la actividad muscular de los pacientes con enfermedades neurodegenerativas, y que podría tener otras múltiples utilidades médicas.

El dispositivo consiste en un tatuaje temporal compuesto por un electrodo de carbono, una superficie adhesiva que se pega a la piel, y un recubrimiento de polímero que mejora el rendimiento del electrodo. De esta forma, puede registrar una señal fuerte y constante sobre el movimiento de los músculos durante horas de forma mínimamente invasiva.

Inicialmente, el sistema nació como alternativa a la electromiografía, una prueba que evalúa la salud de los músculos y las células nerviosas pero que, actualmente, requiere que a los pacientes se les introduzca una aguja hasta el tejido muscular y permanezca un tiempo para registrar su actividad eléctrica, lo que resulta un procedimiento doloroso y complejo.

Frente a ello, el tatuaje permite a los pacientes continuar con sus rutinas diarias, mientras el electrodo supervisa su actividad muscular y nerviosa.

El electrodo facial puede así mejorar la recuperación terapéutica de los nervios y los tejidos dañados e incluso, podría llegar a detectar problemas emocionales al registrar el movimiento de los músculos faciales.

Entre otras utilidades, los desarrolladores también destacan que los pacientes que están en rehabilitación después de sufrir un accidente cerebrovascular o una lesión cerebral pueden utilizar el tatuaje para mejorar el control muscular, mientras que los amputados pueden emplearlo para mover miembros artificiales con los músculos restantes.

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